Empresas que miman a sus trabajadores. Estos padres concilian

21 mayo 2015


Artículo publicado en el número 98 de la revista Padres y Colegios

www.padresycolegios.com

Guarderías laborales
Llegados a este punto cabe preguntarse, ¿cuáles son nuestras principales carencias? Ana González Ramos, investigadora del programa de género y TIC de la Universidad Oberta de Cataluña, se muestra contundente: “Tenemos muchos déficits. Pero sobre todo hace falta ampliar el número de guarderías. Además, deben ser más económicas y estar situadas cerca de los centros de trabajo, ya que la oferta actual es muy limitada y además son muy caras. Algo que no sucede en otros países vecinos. Precisamente, Claudia Caso decidió crear junto con otra socia la empresa WorkandLife en 2002, porque en su anterior empleo le resultaba muy difícil conciliar su profesión con el cuidado de sus cuatro hijos. “Nos dimos cuenta de que en otros países, las empresas tienen guarderías en sus propios centros de trabajo para evitar el absentismo de las trabajadoras. Al disponer de este servicio en las empresas, las trabajadoras están más tranquilas, saben quién cuida de sus hijos e incluso pueden llamar a sus educadoras o ir a visitarlos si están pachuchos en su tiempo de descanso, ya que está próximo a su lugar de trabajo”.
Según Alfonso Merino, experto en RR.HH y director de la consultora Personhas, “de aquí a diez años se duplicarán en nuestro país las empresas que pondrán en marcha políticas de conciliación. Mejoraremos, seguro”.

TESTIMONIOS
“Dos días a la semana trabajo desde casa y yo me organizo mi horario y mis tareas”
Cristina Rodríguez, 37 años. Es madre de un niño y trabaja como coordinadora de operaciones de Omniocio del Grupo WorkandLife “Estoy muy contenta con mi trabajo, porque mi empresa lleva a cabo una serie de medidas que me ayudan a conciliar mi vida laboral y familiar. Trabajo de ocho de la mañana a cuatro de la tarde aproximadamente. Pero si un día, necesito salir antes para acudir a una revisión médica, mis jefes no me ponen pegas. El horario es flexible. La política de la empresa no valora la presencia, sino los objetivos que logra cada trabajador. Es decir, si mis clientes están contentos, si tengo iniciativa. Y un día o dos a la semana trabajo desde casa, yo me organizo mi horario y mis tareas. Cuento con un ordenador, conexión a internet y un móvil de empresa y desde mi domicilio puedo cerrar las propuestas con mis clientes. El teletrabajo me permite organizarme con el niño perfectamente y sin ir a la carrera todo el día. Además, llevo a mi hijo a la Escuela Infantil del Hospital de Fuenlabrada, uno de los centros que gestiona mi empresa. Conozco personalmente a sus profesoras y eso me da mucha calma y seguridad. Estas mejoras fomentan el buen ambiente laboral y cuando un profesional está feliz en su puesto de trabajo repercute en su productividad y eficacia. Cuando comento mis condiciones con amigas, me doy cuenta de que soy una privilegiada”.